El sol, que viaja a través del silencio,
como todas las palabras de ayer,
entra para calentarme la sangre y demostrarme humano.
Las palabras,
que en su beso unas con otras vienen pensamiento
ceden al calor y se dilatan,
algo que se dice
dilatado,
es algo que se siente.
Se impregna en otro orden de las cosas.