Me hundí profundo en la almohada.
Me sentí tibio y a salvo.
Escuché llamar a la puerta varias veces.
Después el teléfono.
Me ví forzado a a levantarme, tenía que evitarla.
Tenía que escabullirme.
De la muerte...
-Cómo...
-Salí a buscarla.