"Pero la felicidad es un placebo que no sirve para nada. ¿O ese era el amor? Da igual. Abril me enseñó que lo único genuino en la vida es sentir y que tanto el amor como la felicidad son impostados. Se pierde la pasión y la aventura, el quiste de la nostalgia que, aunque la sociedad lo pinte de gris, es la razón que nos mantiene en pie.".