"Les comencé relatando mi sueño en forma detallada como ustedes lo leyeron anteriormente y mi plan, mientras en sus rostros se iban dibujando distintas caras de asombro, risas, contradicciones y euforias con cada relato de mis ideas y la forma en que podíamos hacerlas realidad.
Ante todo les dije que esto era de un compromiso total y que si no querían ser parte, no había problema, sólo mantener el secreto hasta la tumba de lo escuchado o ser protagonistas de una epopeya moderna de la historia argentina para nuestros hijos y nietos en el futuro. El primero en hablar fue el flaco Abel."