IDEARIO DE ANDRES

-Pero aquello ya no existe mas.- le dije quejoso.
-Son las mismas montañas, la misma nieve y hasta los mismos árboles mas viejos.– se rió Carlitos, desdeñando mis erráticas reflexiones.
-No, mi viejo, le retrucaba. Ese ambiente estudiantil, las discusiones apasionadas que todo lo querían cambiar.-Eso ya no existe y por eso me niego a volver. Prefiero quedarme con esa fotografía que ya no podré sacar.-
Tal vez haya sido pura casualidad o no. Pienso en ello tratando de adivinar. Me sorprende haber tardado tanto en descubrirlo.
El tiempo pasado, las desventuras, los sinsabores. Y al fin encontrarla, como un brillante. Un hallazgo que me lo explicó todo. Como esa ténue luz en plena oscuridad que no nos deslumbra pero nos ilumina. Por qué tuvo que pasar tanto tiempo. Por qué ese ir y venir sin sentido, por qué toda esa lucha sin sentido. Si la abandono, mi pensamiento me conforma, me templa, me apacigua, pero mi propia existencia se desvanece.
Carlitos volvió a levantar la vista y me miró sospechando el desenlace.
Qué podía suceder que cambiara el final?
Se encontraba esta vez frente a su verdad divina?
La proximidad de su muerte irremediable lo rebasaba de sentido común, del siempre fue así, del hoy por hoy, del mas claro echále agua y el qué se le va a hacer..
La tensión crecía, sus heridas sangraban.
Disfruté encontrarla. Ahí estaba y la hice mía para siempre.
Con una mano volcó su rey y extendió la otra reconociendo su derrota.
Jamás me ganaría Carlitos partida alguna.